La IA en el Día de Internet: celebrando con sentido crítico

Cada día navegamos por internet, interactuamos con un chatbot, abrimos una aplicación, es probable que haya inteligencia artificial (IA) detrás de esa experiencia. El 13 de mayo es el Día de Internet, celebrado por comunidades tecnológicas para reflexionar sobre el impacto y los avances de esta tecnología, pero vale la pena hacer una pausa para pensar más allá del entusiasmo. Su velocidad ha propiciado el desarrollo exponencial de las aplicaciones de la IA, pero ¿qué implica realmente integrar la IA en nuestras herramientas cotidianas? ¿Qué riesgos asumimos cuando delegamos tareas complejas en sistemas automatizados?

Desde Nuadda, como profesionales de la lengua y la tecnología, creemos que esta jornada no debe ser solo una celebración, sino también una oportunidad para cuestionar, aprender y actuar con responsabilidad.

 

El auge de la inteligencia artificial generativa

 

La IA generativa (GenAI), basada en modelos como ChatGPT, Gemini o Copilot, ha revolucionado sectores enteros. Estos sistemas, conocidos como LLM (Large Language Models), utilizan el procesamiento del lenguaje natural (NLP) para generar contenido coherente, traducir textos o responder preguntas. Sin embargo, su sofisticación no significa infalibilidad.

Como se ha demostrado repetidamente, estos modelos pueden “alucinar”, es decir, inventar hechos con total convicción, replicar sesgos sociales, consumir enormes cantidades de energía y carecer de una comprensión real del contexto. La reciente jurisprudencia falsa generada en el caso Mata vs Avianca, o el chatbot de Air Canada prometiendo descuentos inexistentes, son solo ejemplos de los desafíos legales y éticos que plantea el uso de estas tecnologías.

 

¿Qué pasa con la traducción?

 

En el ámbito de la traducción, el impacto de la IA ha sido igualmente profundo. Hemos pasado de una traducción humana asistida por ordenador a sistemas de traducción automática revisados por humanos, y ahora a la traducción mediante LLM. Esta evolución tiene ventajas: los sistemas son más accesibles, permiten traducciones inmediatas y facilitan tareas transaccionales. Pero también hay riesgos.

Algunos estudios sobre la tarea de posedición, es decir, de la revisión de contenido traducido de forma automática, indica que los traductores profesionales realizan en promedio un 11 % de correcciones sobre los textos generados por IA, y que los errores de traducción representan el 80 % de los errores graves o críticos en documentos multilingües. Esto no es menor: una mala traducción puede afectar la reputación de una marca, entorpecer la comunicación legal o médica, o incluso poner en riesgo la seguridad.

 

Riesgos concretos, decisiones humanas

 

Lo que muchas veces se olvida en el entusiasmo por la automatización es que la IA no tiene responsabilidad. Tal como afirmó IBM en 1979: “Una computadora nunca puede ser considerada responsable. Por lo tanto, una computadora nunca debe tomar una decisión de gestión”. A pesar de ello, cada vez más procesos empresariales, desde recursos humanos hasta atención al cliente, dependen de sistemas automáticos que toman decisiones que impactan a personas reales.

Además, la IA empieza de cero cada vez. No recuerda el estilo, la terminología o el historial de traducción como lo haría un profesional o una herramienta bien configurada. Mezcla registros, omite detalles importantes y puede incorporar sesgos difíciles de detectar si no se revisa con atención.

Casos recientes como el del chatbot del Ayuntamiento de Nueva York indicando que no hay problema en servir “queso mordido por ratas” ilustran lo absurdo que puede llegar a ser confiar ciegamente en un sistema automatizado. Estos ejemplos, aunque llamativos, sirven para recordarnos la necesidad de tener siempre a un humano al mando.

 

No basta con saber. Hay que cuestionar.

 

Trabajar con IA requiere una nueva alfabetización. Desde Nuadda recomendamos algunas prácticas clave para integrar la IA de manera crítica:

  • No aceptar los resultados al pie de la letra. Verifica la información y contrástala con fuentes fiables.

  • Comprueba los datos. Especialmente si se trata de contenido sensible o técnico.

  • Anticipa errores. Las alucinaciones son comunes, incluso en modelos avanzados.

  • Cuestiona los sesgos. La IA aprende del mundo… y de sus prejuicios.

  • Controla tus comunicaciones. Si el contenido es importante, su traducción también lo es.

Como recuerda el informe State of Machine Translation 2024, la percepción de calidad varía culturalmente. Lo que para un público estadounidense es «suficientemente bueno», para un público japonés puede ser inaceptable. Traducir no es solo transformar palabras: es adaptar significado, tono y matices a cada audiencia.

 

IA con sentido (y con sentido común)

 

La IA no es ni buena ni mala por sí misma. Es una herramienta poderosa que debe utilizarse con criterio. Y eso empieza por reconocer sus limitaciones, no solo sus promesas. El Día de Internet es una buena ocasión para ello. Para cuestionarnos si queremos contenido generado por IA en todos los ámbitos, si tiene sentido confiar decisiones complejas a modelos sin ética, y si estamos preparados para convivir con sistemas que aprenden de nosotros, pero no nos entienden del todo.

En Nuadda trabajamos en la intersección entre lenguaje, tecnología y personas. Creemos que el conocimiento técnico debe ir acompañado de sabiduría práctica. Como dijo Miles Kington: «El conocimiento es saber que el tomate es una fruta. La sabiduría es no ponerlo en una ensalada de frutas.»

Que la IA esté omnipresente en Internet no significa que deba estar en todo. Que hoy la celebremos, no significa que no debamos exigirle más. Porque lo verdaderamente inteligente sigue siendo saber cuándo y cómo usarla.

 

¡Comparte en redes!